29.1.13

La opinión de un (buen) amigo. Ovidio

 Publico esta carta personal de la que no he querido recortar ni una frase con permiso de su autor, Ovidio, primero porque puede despertar en aquél que no haya leído mi libro, la curiosidad de hacerlo. Segundo porque me compara con Hugo Pratt, ya se que es excesivo pero sincero por su parte y halagador, y puestos a compararse con alguien, que sea con los mejores, si no ¿qué mérito tendría?

¿ Qué tal; Paco?.

Ayer, por la tarde, cuando vine de tomar buchuelos con chocolate; estaba tirado en el cuarto sin saber que hacer, no me apetecía sentarme en el ordenador, la tele no la veo en casa desde hace año y medio, y no tenía ganas de seguir con la guitarra ( llevaba todo el día con ella.).

Entonces, me acordé de « Al Nordeste de Arzew»; lo tenía en casa dando tumbos por diversos cuartos, en el salón, en la salita, en mi cuarto.... algunas veces lo miraba, lo ojeaba, pero nunca lo empezaba, no tenia ganas, me faltaba la motivación.

No te miento, si te digo que hace como 4 años o más, que no leo un cómic o cojo un libro de narrativa... no me apetece.

Sé que alguna vez, me preguntaste, que me había parecido, si lo había leído ya,.... y te decía que no, no lo había hecho; y tampoco me apetecía leérmelo por compromiso, porque seguro que no hubiera podido disfrutar de su lectura, se sus historias.... sólo para darte una pronta respuesta.

Ayer me pasó, como no me pasaba hace años, estar harto de todo, y lo que más necesitaba era coger un cómic y poner la música a toda ostia. En fin, desconectar como antes.

Lo leí de un tirón, terminé a las 23:05, a falta del «conflicto histórico», que hize seguidamente.




17.1.13

Entre lo mejor del 2o12


Álvaro Pons crítico de tebeos independiente, tras cerrar una década de escritos en su revista web La Cárcel de Papel, ha decidido para bien de todos los que nos dejamos aconsejar por él, mantener  su crítica semanal de la Cartelera Turia, revista de actualidad cultural y cinematográfica icono del librepensamiento valenciano.
En su publiación del 17 de enero hace un repaso de lo mejor del 2o12, y entre la docena de álbumes citados en esta primera parte dedicada a los de aquí, incluye "Al nordeste de Arzew"
   ... Alain Bonet, Pacosales y Carlos Maiques se atrevieron a navegar por la espinosa historia de los "pies negros"...
Para nosotros es una importante recompensa viniendo de un coleccionista lector y estudioso de este género literario, que al presentar el libro en Futurama (hasta ese día no nos conocíamos personalmente) aseguró que esa narración que él tuvo la oportunidad de leer sin los textos, gracias a Carlos Maiques, el colorista; estaba al alcance de muy pocos.

Dos años desarrollando la historia de unos niños que pasan a la adolescencia y chocan con la vida, en dibujitos, un medio tan limitado sin movimiento ni sonido, puede parecer absurdo y sólo lo entendemos los que amamos los tebeos. Además nuestra tirada aunque en edición de lujo, es pequeña y pronto desaparecerá de las estanterias.
Nuestro deseo como lectores era tener entre nuestra colección, un buen libro, bien editado, creado por nosotros, Paco, Carlos y Alain. Lo demás es aparte, pero palabras como las de Álvaro Pons, nos animan.

Gracias señor Pons.


http://www.carteleraturia.com/


Aquí podéis leer un texto de Álvaro Pons que reabrió su carcel de papel un día para reflexionar sobre las experiencias de esa década de tebeos. Muy recomendable. 
http://www.lacarceldepapel.com/

23.11.12

Algèria, el meu país

http://www.infotelevisio.com/ficheros/videos/algeria_trailer_1_ogv.ogv

El martes 2o de noviembre tuvimos la suerte de asistir a la proyección del documental de InfoTV, "Algèria, el meu país" dirigido por Juli Esteve en Octubre Centre de Cultura Contemporània, de Valencia, basado en el libro  "Els valencians a Argélia"de Àngela Menages y Joan Lluís Monjó.
Nos emocionó la narración testimonial de los entrevistados, personas nacidas en la entonces provincia francesa de Argelia, y que tras la guerra de independencia abandonaron para siempre aquella tierra, dejando recuerdos y una vida que no volvería a ser posible. Aquellos jirones de memoria se presentan hilvanados en dos partes. La primera relata la vida cotidiana en la Argélia de principios y mediados del s.xx de la población de origen español, sobre todo en Orán, sirvientes de franceses o comerciantes y la convivencia de razas.  En la segunda parte se narran los hechos que a partir de la masacre de Sétif, tras la 2ª guerra mundial y que tras matanzas, fallidas soluciones políticas o traiciones, según quién lo cuente, golpes militares y guerra de guerrillas, acaban con la independéncia del país y la trumática salida de un millón de personas, que al menos tuvieron la suerte de no dejarse la piel como otros cientos de miles, entre árabes, colonos y soldados.
Muchos de éstos franco-argelino-valencianos eran de 2º generación, de padres nacidos sobre todo en la provincia de Alicante, y aunque tristes, la mayoría volvieron al pueblo del que partieron ellos o sus padres, donde mucho conservaban casa. Esto al menos supuso una inyección de modernidad e inversiones para esta región. Otros lo tuvieron peor, ya que llevaban tres o cuatro generaciones en Argélia y habían perdido sus raíces por completo. La mayoría se desperdigó por Francia y su costa sur.

Me alegró enormemente comprobar que compartimos con los autores del documental y el libro la visión sobre tan espinoso episodio, que tal como relatamos en el trasfondo de la vida de Pierre Martínez, en "Al nordeste de Arzew", tenía tantos matices y opiniones, y todas deben ser expresadas.

22.10.12

Retrato de una vida sencilla




Exilio

 Parte de un artículo publicado en el diario alicantino, La Verdad que trata el mismo tema que nuestro libro.

Miles de alicantinos se fueron a buscar un trabajo o al exilio

 J.Martínez

"La mayoría de los alicantinos que emigraron lo hicieron por motivos económicos. En épocas de sequía o de inundaciones, emprendían viaje a Argelia para trabajar como temporeros en el campo. «Además de que los franceses eran más industriales, las duras condiciones climáticas de Argelia eran más propicias para los levantinos, acostumbrados al calor y a trabajar la tierra», relata Juan Ramón Roca.
«Unos convirtieron los alrededores de Argel en sus tierras de cultivo, y otros trabajaban en la cantera transportando la piedra con la que se construían las carreteras», explica Menages. Y todos con un objetivo común: enviar todo el dinero posible a sus familias.


Jose Juan, el abuelo ciego del coguionista, Alain Bonet, 
el día de su boda con la ciega del pueblo de al lado.  
Las cosas se resolvían así entre inmigrantes. 

Nacidos en Torrevieja y Salinas,  emigraron de niños

y hablaban una mezcla de francés, español y valenciano, 
según el ámbito laboral o familiar, con localismos de vocablos 
que han heredado los descendientes que ahora viven en Niza. 
Companage para el fiambre, alficós para el pepino...
Músico, casi el único trabajo que podía
 desempeñar un invidente en la Argelia
 de principios del s XX.



Muchos de los alicantinos que se marcharon como temporeros acabaron instalándose definitivamente en Argelia. Joan-Lluís Monjo, coautor de 'Els valencians d'Algeria: memoria i patrimoni d'una comunitat emigrada', afirma: «Aquellos que emigraron en el siglo XIX para trabajar como jornaleros agrícolas o en las canteras, fueron especializándose hasta convertirse en podadores o en escayolistas, mientras que otros montaron sus propios negocios». No era extraño pues encontrar en Argelia tiendas de zapatos regentadas por ilicitanos o eldenses, o pequeños establecimientos de venta de turrón o helados atendidos por emigrantes de Xixona o de la Foia de Castalla.
La Guerra Civil española supuso un cambio en el perfil del emigrante. Hasta 1936 eran los hombres los que se marchaban a la vecina Argelia para ganarse la vida, aunque después intentaban llevarse a la familia. Tras la contienda española -y especialmente a partir de los años 50- fueron las mujeres las que comenzaron a emigrar para trabajar en el servicio doméstico. Cuidar a los niños, darles de comer y limpiar eran algunas de las tareas que tenían encomendadas.
La profesora Menages relata que «las mujeres se iban solas, sin sus maridos, para criar a los niños de las clases más poderosas de Argelia. Ellas cuentan que querían mucho a sus amas, que se sentían muy bien tratadas, ya que recibían mejor trato que las que trabajaban con las clases más ricas de ciudades españolas como Barcelona o Alcoy»."
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Miles de alicantinos emigraron a Argelia (la verdad.es)